Los milperos del sur siguen esperando la lluvia.
Este año la temporada vino irregular, con fuertes vientos y poca agua.
En la región, el cha’a cháak, la ceremonia maya para pedir lluvia, se hace cada vez menos.
Los productores dicen que es porque han muerto los ancianos que la organizaban, porque cuesta caro y porque muchos cambiaron de religión.
¿Por qué importa?
De la milpa sale el maíz de muchas familias del sur. Si no hay cosecha, hay que comprarlo.


